Una parte del corazón de León reside en su gastronomía, en el alterne y el disfrute de cada rincón de la ciudad mediante el “tapeo”, el rey por excelencia, pero sin olvidar ese gran recorrido por toda su restauración con grandes contrastes. Muchas fiestas de arraigo leonés llevan alrededor un exquisito manjar como San Froilán (morcilla y chorizo a raudales, rosquillas de San Froilán…) Semana Santa (todo aquel que disfrute de la pasión leonesa disfruta del alterne al más puro estilo leonés donde la estrella es la “limonada” realizada con vino y frutas acompañada por las tapas). No hay que olvidar que en los casi 2.000 años de historia que atesora nuestra tierra, siempre ha estado presente, de una forma u otra con las influencias de las diferentes culturas que han poblado esta tierra a lo largo de los siglos.

Gastronomia

Pero en León todo convive, desde  la tradición e historia del patrimonio gastronómico y cultural, a la vanguardia y modernismo de la arquitectura trasladado al tratamiento modernista de la mesa leonesa y sus materias primas.

La mixtura de estilos gastronómicos puede apreciarse en cada rincón de León y una prueba de ese buen hacer son sus dos restaurantes con Estrella Michelín es Cocinandos y Restaurante Pablo, sumando un tercero en la provincia, Muna en Ponferrada, siempre sorprendiendo tratando el producto de la Tierra.

Muchos restaurantes apuestan por una cocina vanguardista e intuitiva, aunque siempre inspirada en la exquisita despensa provincial. Es el caso de propuestas de autor con tanto empaque como el bacalao con alubias de calamar, la soda de naranja con helado y otras muchas creaciones salpimentadas con detalles para los más sibaritas. Tradición y renovación no están reñidas en este tipo de gastronomía contemporánea, de aires refrescantes y creativos, pero muy comprometida con las materias primas leonesas.

El maridaje entre los extraordinarios caldos y cervezas artesanas de la tierra, y las extraordinarias creaciones alimenticias que forman parte de la cultura popular leonesa, adquiere categoría de auténtico arte en el Barrio Romántico o el Barrio Húmedo así como en cualquier punto d ela ciudad, trufados todos de bares, mesones y tabernas. El ritual obligado del picoteo abarca desde antológicas tablas de quesos y embutidos hasta memorables pinchos de tortilla, patatas picantes,….o las llamadas “tapas del papón”, una cazuela de garbanzos y espinacas con bacalao que se sirve con motivo de la Semana Santa, acompañando a la clásica limonada.

Llegado el buen tiempo, y hasta el no tan bueno, León abarrota plazas y templos hosteleros de charla y risas, amabilidad y buen hacer constituyen las principales señas de identidad donde verdaderamente descubres ese  “encnato” del que hablan en León.

No debemos olvidar una escapada a la provincia cargada de sabores difíciles de olvidar, no debemos dejar pasar el Cocido Maragato en Astorga y sus pueblos empedrados de la maragatería, o el sabor de un buen Botillo del Bierzo que jamás se olvida, esa cecina de chivo menos famosa pero no menos sabrosa en Vegacervera, así como los mercados y ferias de algunos pueblos que nos descubren regalos del paladar en sabrosos quesos de cabra, oveja y mezcla.., la  maravillosa castaña del Bierzo que acompaña a las carnes o en dulces postres…, es difícil saber con qué quedarse, es de asegurar que muchos leoneses de corazón no han descubierto completamente todo lo que su tierra esconde.