Mucho antes de convertirse en museo, la Casa Botines fue un hogar, un espacio vivido por muchas generaciones. ¿Qué hace que un lugar llegue a ser un hogar? ¿Qué lo vuelve acogedor, cómodo y lleno de significado? A lo largo de estos tres días, exploraremos estas preguntas a través de la vivienda de Rogelia Andrés, de 1902, situada en la nueva planta noble.