Las Horas Serenas indaga en el territorio donde la verdad, el silencio y la memoria se vuelven incómodas. En ese diálogo entre la sombra y la luz, entre la autora y su investigador, la obra se convierte en una tesis viva sobre la autoría, la identidad y la reparación. Es tiempo y memoria, es presente y olvido. La obra no se conforma con restituir un nombre; cuestiona el mecanismo mismo de la verdad.
Porque el mayor acto de justicia sea atrevernos a mirar con serenidad lo que siempre estuvo ahí: la evidencia. En el rumor callado de la historia, la voz y la palabra de María de la O Lejárraga asoman con un destello de luz absolutamente moderno y revelador. Porque María, es faro y guía.
Por eso la ciencia, por eso el conocimiento.
Investigar sana, repara, es evolución, conocimiento, es… verdad.