Una obra sobre la tristeza, el amor y el poder de las palabras
Todo empieza cuando un camarero oye conversar a un cliente y le pide que hable con su esposa. Los personajes protagonistas son dos hombres que intercambian palabras y dos mujeres que intercambian mapas. Ninguno de ellos pisó aquel país que se llamaba Yugoslavia.
El título alude a un lugar donde quizá se reúnan personas que tendrían en común haber nacido en otro que ya no existe.
Palabras del director: “Mi abuelo tenía un bar y cada noche volvía contando
historias que acababa de vivir con sus clientes. Supongo que ahí nació mi deseo de escribir esta obra. “Los yugoslavos” trata de uno de los asuntos que con más insistencia me ocupan: lo que hacemos con las palabras y lo que las palabras hacen con nosotros. “Hay muchas razones por las que, desde que la escribí, quería llevar a escena Los yugoslavos. La más importante: que sus personajes me importan”.